Seguimos igual

Ya finalizada la última edición de la máxima cita del deporte mundial, nos referimos a los Juegos Olímpicos llevados a cabo durante el mes de Agosto en Beijing (China), y más allá de los logros obtenidos por nuestros representantes, el deporte argentino sigue estando sumergido en el “amateurismo”, cosa que hace que nuestro país este a años luz de las grandes potencias, también en la faceta deportiva. La distancia entre los poderosos y los débiles, se ve reflejada, en este caso, en los resultados y la posición de la Argentina en el medallero.

Nuestro país, y esto lo sabemos todos, es competitivo en las disciplinas de mayor relevancia en el planeta: el fútbol; y el básquet y el hockey sobre césped (estos dos últimos siendo tenidos en cuenta por sponsors y demás sustentos económicos desde la década del ‘90). En las demás actividades, las velas se encienden para que el esfuerzo y la dedicación de los deportistas (a quienes no se les brinda ninguna comodidad para progresar en sus deportes), alcance para realizar una buena campaña, y que el “milagro” de hacerle frente a las potencias traiga una medalla como premio.

Y es así, como algunos atletas de nuestras tierras que no fueron como candidatos, dieron la nota. El judo en el primer día de competencia con Paula Pareto, y el ciclismo con Juan Curuchet (deportista argentino con más presencias en los Juegos -6-) y Walter Pérez a pocas horas del epílogo de Beijing 2008, fueron la grata sorpresa. Atletas sacrificados y comprometidos con la causa que le dieron muchísimo al deporte nacional, y que por supuesto hicieron historia con sus logros (medalla de bronce y oro respectivamente). También, el fútbol (oro) y el básquet, hockey femenino y vela con Carlos Espínola y Santiago Lange (bronce), se hicieron de un lugar en el podio. Como conclusión, y volviendo nuevamente a una certeza que ya es una obviedad imprescindible, a la historia y al presente, señores, hay que ayudarlos. Y los que ejercen el poder tienen que (de una vez por todas) dejar a un lado las promesas y cumplir. El deporte es esencial en la vida y desarrollo de una sociedad, y hay que darle el espacio que verdaderamente se merece. De esta manera, dejaríamos de ser enhorabuena, en la previa al comienzo de los Juegos Olímpicos, candidatos a la medalla de oro sólo en fútbol. Argentina, por todo lo que significa, tiene el deber de ser más que eso.


Nicolás Fernández

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