Manual para entender el mundo

Capitulo: La Música I



Durante toda la historia de la humanidad la música fue tomada como algo mágico. En algunas civilizaciones era utilizada para hacer llover, en otras como medio para comunicarse con el más allá y hasta una manera de dominar a las bestias.

Me pasa muchas veces que siento esa magia de la que todos hablan. Un ejemplo claro es cuando estoy escuchando reggea (estilo musical difícil de nombrar). A penas comienzan los primeros acordes, siento en mi boca el gusto a frutas tropicales, siento en mi rostro una leve brisa cálida de verano y me imagino que estoy en una playa de América central. Y el efecto se acrecienta si estoy con un sahumerio encendido. Les puede resultar algo raro, pero es claramente una demostración de que la música nos puede trasportar en espacio y tiempo a lugares deseados con el simple hecho de escuchar una melodía. Es eso o que no me llega el agua al tanque. Prefiero creer que es una mezcla de las dos.

Muchas veces escuchamos música en momentos especiales de nuestra vida, como si intentáramos ponerle una “banda de sonido” a la “película” en que está inmersa nuestra vida. Cuando estás enamorado, inconscientemente empezas a escuchar temas de amor. Desde un Arjona hasta un Montaner, pasando por los Sin Bandera y algún que otro Axel. Eso si, cuando la chica o el chico te abandonó, terminas deprimiéndote con temas como “Todo mi amor” de JAF o “Sin solución” de Los Rancheros, buscando galletitas de agua para cortarte las venas o haciéndote el harakiri con un grisin.

Pero también están los momentos en que estas con tus amigos pasándola bien. Ahí es cuando pones música que te haga sentir bien y que la pases de la misma forma, ya sea con temas festivos o bandas que compartas con tus amigos. El dilema aparece cuando los estilos musicales que prefiere cada uno de los integrantes del grupo no son compatibles. Una de las soluciones que propongo es la de escuchar media hora de lo que a cada uno le guste. Si esto no funcionara, el dueño de la casa donde están reunidos deberá imponer lo que más le guste. Eso si, la regla es valida si nos juntamos en mi casa.

Sigamos con los ejemplos de “música de ambiente” para los distintos acontecimientos de nuestra vida. Cuando estas enojado o molesto por algo lo mejor es escuchar música metalera. Si no tenés de este estilo, busca temas donde la batería y las guitarras hagan bastante ruido. Esto sirve mucho para descargarse, pero trata de no romper el equipo de música, para no quedarte sin ambiente para siempre.

La música puede trasportarte a lugares imaginados. Puede hacer que te sientas muy feliz y hasta reír por eso. Te hace compartir esos momentos con quien más querés. Puede hacerte delirar con algún tema, saltando sin parar y entrando en un éxtasis del cual no querés salir. O sea, lo mismo que te hace sentir el faso, pero sin estropearte las neuronas. Aunque hay más de una banda que debería ser castigada severamente por intoxicar con sus temas. Tranquilo Pity, con vos está todo bien.


Sebastián Saez

Juegos Olímpicos: desde la antigüedad hasta el inicio de la modernidad

El origen de los juegos

Para saber cómo empezó todo, tenemos que remontarnos hacia el 776 A.C. en la ciudad de Olimpia, antigua Grecia; donde se reunían atletas de diferentes regiones para competir en las diversas modalidades deportivas de la época. Los juegos olímpicos se celebraban en verano y cada cuatro años, período que llamaban Olimpíada.

Los participantes estaban sometidos a un entrenamiento moral, físico y espiritual debido a que se esperaba el mejor desempeño para orgullo de su ciudad natal. Si salían triunfantes se les proclamaba como héroes, colocándoles una corona hecha de ramas de olivo, cortadas con un cuchillo especial por un joven de 12 años, que como condición debería tener sus padres vivos. No sabemos cuánta gente fue a Olimpia a mirar los juegos, pero el estadio olímpico tenía la capacidad estimada entre 45.000 y 50.000 espectadores.

Los vencedores al llegar, atravesaban un hueco hecho en la muralla de su ciudad, con el fin de ser cerrado después de su paso para evitar que el triunfo escapara de la ciudad, los campeones ofrendaban su trofeo al dios Zeus. A partir de ese momento la manutención del atleta corría a cargo del municipio por el resto de sus días. La práctica deportiva era realizada sin ropa y con los píes descalzos. Se excluían las mujeres y les era prohibida su participación como espectadoras. Cualquier violación a la norma se pagaba con la muerte. Pero la razón por la cual la presencia de las mujeres estaba prohibida en Olimpia no tenía ninguna relación con el hecho de que los hombres compitieran desnudos, como muchos creen, sino era porque la ciudad fue dedicada a Zeus y era un lugar sagrado para los varones. Sin embargo, algunos dicen que una madre orgullosa de la participación de su hijo y disfrazada con una túnica, entró en forma clandestina para observar su participación. Al ser descubierta se le llevó a la corte donde fue perdonada por ser la madre de un campeón olímpico. La madre nunca estuvo tan orgullosa de su hijo.

En la temporada de los juegos se mantenía una tregua sagrada en todo el país llamada Ekecheiri dándosele al evento una connotación de paz y armonía que no podía ser violada bajo ninguna circunstancia. Como evidencias gráficas sobre los juegos de la antigüedad se encuentran algunas artesanías etruscas donde se plasmó al atleta compitiendo en diferentes disciplinas deportivas.

Con la dominación romana sobre los Griegos, los juegos perdieron gradualmente su identidad. Durante las edades del Emperador Nero, en el lugar de ciudadanos libres, los esclavos compitieron por sus vidas que luchaban contra animales salvajes. En 393 DC., los juegos gloriosos fueron suprimidos por el Emperador Theodosios I.

Primeras disciplinas deportivas

Las carreras fue el único deporte en las primeras 13 Olimpiadas. La longitud de la raza era una "estadia", cerca de 85 metros. Después, razas más largas eran incluidas como los "diaulos" (365 metros) y los "dolichos" (24 "estadias" o 2 kilómetros). En 708 AC., el pentathlon y la lucha eran incluidos, en 688 A.C. el boxeo, y en 680 AC. las Carreras de Carros. El lanzamiento de disco fue otra de las primeras pruebas de los juegos olímpicos antiguos. Estas actividades físicas, competencias y luchas, no sólo estaban ligadas a un sentido religioso, puesto que los realizaban en honor a los dioses y les brindaban sacrificios; también influenciaron en la cultura, especialmente en la música y en las artes. Un ejemplo de su influencia en el arte, es "El discóbolo" de Mirón.(450 antes de Cristo).

Luego existieron diversas disciplinas, las cuales tenían cada una un entrenamiento especial. Estas fueron: Pankration (lucha a muerte), Lucha (prácticamente tal como la conocemos actualmente), Boxeo (mucho más cruel que el actual, con pocas reglas), Carreras de Carros, Carreras a pie, Pentatlón (consistente en lanzamiento de disco, lanzamiento de jabalina, salto de longitud, lucha y carrera a pie) y Música (considerada una competición más).

Otra de las primeras pruebas olímpicas fueron los saltos en largo, a causa de que los griegos acostumbraban saltar zanjas y arroyos, y estaban entrenados en eso.


Espíritu Olímpico

En los tiempos de la Antigua Grecia donde se crearon los Juegos Olímpicos el Espíritu Olímpico tenía una connotación religiosa, deportiva, cultural y social. La celebración de ritos y sacrificios en honor al dios Zeus, durante un día de los juegos era parte de la connotación religiosa.

El encendido del Fuego Olímpico en el pebetero y el recorrido e intercambio de la Antorcha Olímpica es uno de los ritos heredados de la antigua Grecia. El juramento Olímpico en voz de un atleta destacado del país organizador es otro de los ritos que aún forman parte del Espíritu Olímpico en nuestros días.

La leyenda de la primer Maratón

El año era 490 AC. Los Griegos habían derrotado a los persas en la batalla de Maratón y Pheidippides, uno de los soldados griegos, tenía la tarea de llevar las buenas noticias a la ciudad de Atenas.

Pheidippides corrió cerca de 35 kilómetros de Maratón a Atenas. Cuando llegó, tenía solamente la fuerza para decir "ganamos", y caer muerto.

No hay ninguna prueba de esta leyenda, pero la historia era buena e inspiró la competición que sucedió para la primera vez en los Juegos Olímpicos Atenas 1896.


Juegos Olímpicos modernos


En el siglo XIX, surgió la idea de realizar unos eventos similares a los organizados en la Antigüedad, los que se concretarían principalmente gracias a las gestiones del noble francés Pierre Frèdy, Barón de Coubertin. La primera edición de los llamados Juegos Olímpicos de la Era Moderna se realizó en Atenas, la capital de Grecia. Desde aquella oportunidad, los Juegos Olímpicos de Verano han sido realizados cada cuatro años en diversas partes del planeta, siendo las únicas excepciones las ediciones de 1916, 1940 y 1944, debido al estallido de la Primera y Segunda Guerra Mundial.

En 1829 el gobierno francés, y en 1875, el gobierno alemán, hicieron excavaciones para desenterrar Olimpia. En 1881 quedaron completamente descubiertas las ruinas, y no hay duda de que los hombres de ciencia, al descubrirlas, también hicieron resurgir, a la luz, el espíritu y la gloria de los antiguos Juegos, motivando un fuerte deseo por revivirlos.

Aunque siempre que se habla del renacimiento de los Juegos Olímpicos, el hecho se le atribuye a Francia, y el Barón de Coubertin que es llamado el padre de los Juegos Olímpicos Modernos, la verdad es que el primer intento se hizo en Grecia, gracias al entusiasmo de un griego de apellido Zappas, mucho antes de que se pensara hacerlo en Francia. Fue así que en Grecia se efectuaron los primeros Juegos Olímpicos Modernos el 15 de noviembre de 1859, el 15 de noviembre de 1870, el 18 de mayo de 1875 y el 18 de mayo de 1889.

El intento fracasó debido a que el mundo no estaba todavía listo para el retorno de los Juegos ya que Grecia no era un país lo suficientemente importante para entusiasmar al resto del mundo con la idea. Otro factor importante fue que el patrocinador no tenía muchas ideas de organización, a diferencia del Barón de Coubertin, que buscó a los líderes del atletismo escolar universitario y amateur del mundo, de quienes obtuvo su ayuda.

Emocionado con el esplendor de la antigua Grecia y la belleza de los Juegos Olímpicos, Evangelios Zappas, que residía en Rumania, primero contribuyó al proyecto y, después del primer fracaso, a su muerte legó su fortuna entera para el renacimiento de los Juegos Olímpicos en Grecia.

Aunque los juegos que formaron parte de este primer intento no alcanzaron el éxito - debemos recordar que el primero se hizo en 1859, treinta y siete años antes de los primeros Juegos Olímpicos Modernos oficialmente -, formaron un lazo de unión entre el pasado y el futuro.

El Barón Pierre de Coubertin escribió, a principios del siglo XX: “Olimpia y las Olimpiadas son símbolos de una civilización entera, superior a países, ciudades, héroes militares o religiones ancestrales”. Siendo cadete de la Academia Militar de St. Cyr, el noble galo renunció a sus estudios de ciencias políticas y se interesó por la sociología y la educación. Viajó por todo el mundo y quedó impresionado por el interés de los anglosajones (ingleses y estadounidenses) en los deportes. Atraído por los trabajos de exploración en Olimpia, y por los vanos esfuerzos por revivir los Juegos Olímpicos hechos en Grecia por Zappas, y con la creencia de que la competencia deportiva podía producir el entendimiento internacional, se dedicó a la tarea de revivir, él mismo, los Juegos Olímpicos, con la participación de todos los países del Mundo. Coubertin presentó su proyecto a la Unión Deportiva y Atlética de París, a fines de 1892, después de una cuidadosa labor de relaciones públicas.

Coubertin era un hombre persistente y pronto tuvo oportunidad de solicitar el respaldo de otros países, cuando la Unión Deportiva Francesa organizó un congreso internacional sobre Amateurismo. El congreso se efectuó en 1894 y Coubertin obtuvo un sorprendente y fuerte respaldo de hombres transformistas tan prominentes como el Duque de Esparta, el Príncipe de Gales, el príncipe heredero de Suecia, el rey de Bélgica y el primer ministro de Gran Bretaña. Estuvieron presentes, además, delegados de Grecia, Rusia, Italia y España. Asimismo, se recibieron comunicados oficiales de Alemania y Austria-Hungría, expresando interés en el proyecto.

Los entusiastas delegados decidieron no esperar hasta 1900, el año que se consideraba apropiado para comenzar a computar las Olimpiadas, sino que programaron el evento para el año de 1896, en Atenas, cerca de la sede de las Olimpiadas antiguas. Se acordó que los Juegos se celebrarían cada cuatro años, cambiándose la sede a diferentes ciudades importantes del mundo y que se elegiría un Comité Olímpico Internacional con plena autoridad de regir los Juegos. El sueño de Zappas, y posteriormente de Coubertin, se había hecho realidad. D. Vikelas, un griego que había figurado en la organización de los primeros intentos por revivir los Juegos Olímpicos, fue el primer presidente del Comité Olímpico Internacional.


Sebastián Saez